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Castillos de la Orden de Calatrava

El recorrido nos llevará a conocer la singular belleza de los Campos de Calatrava, nombre del cual no te podrás olvidar, puesto que será aquí donde descubrirás el origen de la primera orden de caballería hispana, que lleva su nombre. Las leyendas de los Castillos de la Orden de Calatrava que descifrarás en sus fortalezas te acercarán a las aventuras y desventuras entre almohades y cristianos, que propiciaron la aparición de estas órdenes con respaldo de papas y monarcas y que, de la misma forma, recibieron su nombre en el Castillo de Calatrava la Vieja y la Nueva, de extraordinario valor estratégico.

La orden de Calatrava

La Orden de CalatravaLa Orden de Calatrava es una orden militar y religiosa, fundada en el Reino de Castilla en el siglo XII por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, ubicada cerca de la actual Ciudad Real. Pertenece al grupo de las órdenes cistercienses y en la actualidad únicamente tiene carácter honorífico y nobiliario.

Su origen se debe a un gesto heroico. La ciudad de Calatrava, junto al río Guadiana, había sido arrebatada a los árabes por Alfonso VII en 1147. Dada la importancia estratégica del lugar como baluarte avanzado de Toledo ante los moros, tras la corta posesión por parte de ciertos magnates, el rey quiso asegurar su defensa entregándola en 1150 a la Orden del Temple, ya que por aquellas fechas no existían los ejércitos regulares, ni era fácil poblar las zonas de frontera. Unos años más tarde, ante el empuje islámico, el Temple dio la empresa por perdida, y devolvió la fortaleza al sucesor de Alfonso, el rey Sancho III. Ante la situación creada y el inminente peligro, éste reunió a sus notables y ofreció Calatrava a quien se hiciera cargo de su defensa. Entre la sorpresa y las bromas de los nobles, don Raimundo, abad del monasterio cisterciense de Fitero, alentado por el monje de su monasterio Diego Velázquez, que había sido previamente guerrero, aceptó el reto. Al no haber alternativa, el rey cumplió su palabra, entregando Calatrava a los monjes de Fitero mediante donación realizada el 1 de enero de 1158 en Almazán. Ellos, por su parte, formaron en poco tiempo un ejército de más de 20.000 monjes-soldado, uniendo, a los que había conseguido organizar fray Diego Velázquez en las cercanías de Calatrava, los que había reclutado Don Raimundo en el reino de Aragón. Ante tal multitud, los árabes rehusaron entrar en batalla, retirándose hacia el sur.

Como el compromiso de defender Calatrava se mantenía y resistiéndose con el tiempo los caballeros a tener por superior a un Abad del Cister y vivir entre los monjes, decidieron elegir un Maestre de la Orden. Los monjes se retiraron a Ciruelos y los caballeros a Ocaña, donde se convirtieron en una Orden militar, la primera hispana, que adoptó el propio nombre del lugar. El primer Maestre de la Orden fue Don García, que obtuvo del Císter y del Pontificado la primera regla. Esta regla, modelada sobre las costumbres cistercienses para hermanos laicos, impuso sobre los caballeros, además de las obligaciones de los tres votos religiosos (obediencia, castidad y pobreza), las de guardar silencio en el dormitorio, refectorio (comedor) y oratorio; ayunar cuatro días a la semana, dormir con su armadura, y llevar, como única vestimenta, el hábito blanco cisterciense con la simple cruz negra (luego roja, a partir del siglo XIV) “flordelisada”: una cruz griega con flores de lis en las puntas, que en el siglo XVI se configuró definitivamente como hoy se conoce.

La Orden alcanzó su afianzamiento definitivo tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), cuando fijó su sede en la nueva y más segura fortaleza de Calatrava la Nueva (1218) (en el antiguo castillo de Dueñas, por frente del castillo de Salvatierra), que fue construida por prisioneros musulmanes en su mayor parte, y que ya nunca abandonaría.

La antigua sede de Calatrava, origen de la Orden, junto al río Guadiana, pasó a convertirse en la sede de una Encomienda, y desde ese momento pasó a ser conocida como Calatrava la Vieja.
En poco tiempo, sus grandes recursos humanos y económicos dieron a la Orden un enorme poder político y militar, que duró hasta el final de la Reconquista. Disponía de tierras y castillos a lo largo de toda la frontera de Castilla, ejercitando un señorío feudal sobre miles de vasallos. Era capaz de aportar, a título individual, hasta 2000 caballeros al campo de batalla, una fuerza considerable en la Edad Media. Además, disfrutaba de autonomía, lo cual trajo consigo diversos enfrentamientos con los reyes, dado que la Orden no les obedecía a ellos, sino al Maestre. Sólo se reconocían superiores espirituales: el abad de Morimond (Francia) y, en último término, el Papa.
 Bajo el mando de los sucesivos monarcas, y con la reconquista de la península finalizada, gradualmente fueron desapareciendo tanto el espíritu militar como el religioso. Con el tiempo, su única razón de existir era la generación de ingresos, procedentes de sus grandes dominios, y la conservación de sus reliquias.
 Confiscados los bienes de la Orden por disposición de José I en 1808, fueron restituidos en 1814 por Fernando VII, para acabar definitivamente secularizados en 1855 por Pascual Madoz. La Primera República Española suprimió la Orden, que se restableció en 1875 con el Papado como encargado de regular su disciplina interna. En la actualidad, la orden es una institución honorífica.

Castillo de Calatrava La Vieja, sede de la primera orden hispana

castillo-calatrava-viejaSe trata de las imponentes ruinas de una ciudad fortificada, en medio de una llanura, sobre una ligera elevación en las márgenes del río Guadiana y sin población en sus alrededores. Se encuentra a 5 kilómetros al norte del municipio de Carrión de Calatrava. Fortaleza de gran valor estratégico, situada en un importante cruce de caminos, por ella pasaba la vía principal entre Toledo y Córdoba y la que unía Mérida con Zaragoza. Tras la abolición del Califato cordobés en 1031, los reinos taifas de Sevilla, Córdoba y Toledo se disputaron su posesión. Fue concedida por Sancho III a la Orden del Císter en 1158. Alfonso VIII la retomó definitivamente para la cristiandad pocos días antes de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. A partir de entonces, Calatrava inició su decadencia, lejos de la nueva frontera, no era ya la sede más idónea para la Orden, cuya cabeza se trasladó en 1217 a la que se denominaría Calatrava la Nueva.

Calatrava la vieja ocupa un cerro amesetado de planta ovoide, con 5 ha de extensión, en la margen izquierda del río Guadiana. Desde él se tiene un amplio dominio visual del entorno, pero no aporta capacidades defensivas destacables. La única defensa natural sólida la proporciona el propio río, cuyo cauce, antaño muy ancho y pantanoso, protegía el frente norte de la ciudad. En el resto de la plaza, la accesibilidad del cerro fue paliada mediante sólidas murallas (1.500 metros de longitud) que se adaptan al contorno de éste. El recinto se encuentra rodeado por un foso húmedo artificial que convertía a la ciudad en una verdadera isla. Dicho foso está en su mayor parte excavado en la propia roca del cerro, y cuenta con más de 750 m de recorrido y una profundidad media de 10 metros. Era alimentado directamente por las aguas del Guadiana, que, tras recorrer por gravedad todo el perímetro de la ciudad, se reincorporaban al río aguas abajo de ésta.
Calatrava La Vieja fue equipada con complejos sistemas hidráulicos de abastecimiento y defensa inspirados en modelos orientales. Así se construyeron las corachas, grandes brazos de muralla provistos de ruedas hidráulicas elevadoras, que se adentraban en el cauce del río para garantizar el abastecimiento de agua a la ciudad. En Calatrava La Vieja se han identificado hasta cuatro corachas, algo que resulta absolutamente excepcional.

Horario de visita

Del 1 de Abril al 30 de septiembre: de 10:00h a 21:00h. Del 1 de octubre al 31 de marzo: de 10:00h a 18:00h Cerrado: los lunes (salvo festivos), 1 de Enero, 24, 25, 31 de diciembre y sábado, domingo, lunes de Pentecostés, por la celebración de la Romería de Alarcos.

Castillo de Alarcos, escenario de la gran Batalla de Alarcos y origen de una Ciudad Real

Castillo de AlarcosEl cerro de Alarcos constituye en la actualidad uno de los conjuntos arqueológicos más espectaculares de Castilla-La Mancha, por su extensión y por la importancia de sus restos ibéricos y medievales. El castillo se encuentra en lo más alto, construido sobre una plataforma artificial. Su planta es rectangular y tiene nueve torres, siete cuadradas y dos pentagonales en proa. En el interior, aún sin excavar, se conservan restos de habitaciones abovedadas y un aljibe. Esta torre fue construida al mismo tiempo que la muralla, sobre una antigua construcción del siglo XI.

Fue ocupado por íberos, romanos, visigodos y árabes. El 19 de julio 1195 se dio aquí una gran batalla, la Batalla de Alarcos, entre las tropas cristianas de Alfonso VIII de Castilla y las almohades de Ab˚ Y˚suf Ya’q˚b al-Mans˚r (Yusuf II), saldándose con la derrota para las tropas cristianas, en la que Alfonso VIII tuvo que huir herido en una pierna. Tras la contienda, Alarcos y su entorno quedaron en poder almohade, lo que retrasó la Reconquista varios decenios hasta la batalla de las Navas de Tolosa. La Batalla de Alarcos tuvo lugar en la llanura que hoy se extiende entre Alarcos y Poblete.

Tras la Batalla que supuso una grave derrota y comienzo del declive de Alarcos, Alfonso X fue incapaz de repoblar la zona, por lo que trasladó a sus habitantes a una aldea próxima llamada Pozo Seco de Don Gil, donde fundó Villa Real en el año 1255, la actual Ciudad Real

Horario de visita: Del 1 de Abril al 30 de septiembre: de 10:00h a 21:00h. Del 1 de Octubre al 31 de marzo: de 10:00h a 18:00h Cerrado: los lunes (salvo festivos), 1 de enero, 24, 25, 31 de diciembre y sábado, domingo, lunes de Pentecostés, por la celebración de la Romería de Alarcos.

Castillo de Calatrava La Nueva, la nueva sede de la Orden de Calatrava, un castillo, un convento, una fortaleza,…

A escasos kilómetros al sur de Almagro, en Aldea del Rey y sobre el cerro denominado Alacranejo, se alzan estas inmensas, orgullosas y evocadoras ruinas del Sacro Convento de Calatrava la Nueva, que ofrecen el sublime espectáculo de la magnificencia constructiva de la Castilla medieval.
Su historia parte de Calatrava la Vieja, que conquistada en 1212, se abandona por insalubre, debido a unas aguas y lagunas de lento cauce, y se empieza a construir más al sur, junto a un paso natural hacia Andalucía, este sacroconvento calatravo sobre otro anterior, el castillo de Dueñas, castillo próximo al castillo de Salvatierra, que vigilaba el paso del frecuentado camino hacia Andalucía. Muy pronto pasaron a residir en ella los maestres y gran número de caballeros, que desde esta atalaya manchega gobernaban sus posesiones cada vez más numerosas.

Aquí se continuaron celebrando los Capítulos Generales de la Orden de Calatrava, e incluso los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II vivieron algunas temporadas entre sus muros. 
Sin embargo, a partir del reinado de Alfonso XI, la Orden Calatrava trasladó su sede central a la importante vecina ciudad de Almagro, en la que levantaron un palacio del que hoy no quedan restos. Allí tuvieron su capitalidad real, mientras que el Sacro Convento, seguía siendo su sede oficial, unificadora y depositaria de las más antiguas tradiciones.
Los caballeros calatravos cuidaron y mantuvieron siempre con cariño la fortaleza, siendo durante siglos uno de los lugares de España donde con más densidad se podían admirar las reliquias de un pasado medieval glorioso, los salones, el templo, los aposentos y recintos varios de la fortaleza, albergaban innumerables joyas del arte medieval, pergaminos, sepulcros de maestres, muebles y obras de arte que seguro debían ofrecer un espectáculo inigualable.

El edificio se estructura en tres partes diferenciadas y ocupa una superficie de unos 46.000 metros cuadrados aproximadamente. La primera parte es el propio castillo, que incluye una iglesia de estilo cisterciense y otras dependencias. El segundo recinto se extiende a lo largo del cerro en el que se encuentra ubicado. Y por último, el tercer recinto, constituido por un espacio paralelo al anterior y que dificulta aún más el acceso.
Es curioso el sistema de zigzag que sigue su muralla para tener más ángulos de visión. Los lienzos de la muralla se asientan directamente sobre roca y sigue la disposición de las peñas. En la zona sur de la primera muralla, se encuentra la llamada Puerta del Sol, hoy muy modificada. Siguiendo el lienzo de la muralla nos encontramos con un portillo al oeste, otro al norte, y unos metros más adelante una puerta que mira al Este. Estas puertas y portillos tienen difícil acceso y se encuentran ocultos por esquinas y contrafuertes de la muralla. En el arranque del camino que conduce directamente al Castillo existen restos de una antigua puerta, construida con roca volcánica, de la que hoy desconocemos su función, y si pertenece al momento en que se construye Calatrava la Nueva o es anterior, ya que no guarda disposición alguna con el trazado de la muralla. Siguiendo el camino nos encontramos con la Puerta del Palo o de los Arcos. En la fachada principal se encuentra la Puerta de Hierro, la cual da acceso a la fortaleza dando paso a un espacio con una gran bóveda de mampostería de piedra con una serie de ventanas a la izquierda y dos puertas a la derecha. Al fondo se encontraba una rampa que permitía el acceso a un piso interior hoy desaparecido. De aquí se pasa al patio principal el cual permite el acceso a las dependencias del convento y a la fortaleza. Cerca de la entrada que da paso a la iglesia de estilo cisterciense, se construyeron un palomar y un pozo con nieve. Este pozo servía para conservar los alimentos en perfecto estado pues era una de las zonas más frías de todo el recinto. Era un novedoso sistema de refrigeración.
La Iglesia está situada al norte del Castillo, y la puerta principal mira a Occidente. Tiene un gran rosetón, construido con roca volcánica, en época de los Reyes Católicos, para dotar de mayor luminosidad el interior de la iglesia. En la vidriera del rosetón aparecían representados los misterios de la Virgen, en los espacios que de dejaban entre las columnillas, ya que partía una de cada uno de los lóbulos hacia un óculo central. El interior es un ejemplo de arquitectura cisterciense, que presenta características del arte gótico, aunque tiene algunos elementos de tradición románica, e incluso mudéjar. Consta de tres naves con tres ábsides que quedan insertados en la muralla, la nave central es de mayor dimensión que las laterales.
El castillo presenta planta rectangular y torres de gran altura. Se ubica en una zona elevada y se adapta al terreno que tiene varios niveles. Sus muros son de gran grosor y las almenas y saeteras complementan sus defensas. Está construido directamente sobre las rocas, entre la Iglesia y el Campo de los Mártires. La parte central parece ser la más antigua, tanto por la disposición como por el tipo de aparejos y parámetros de mampostería, sobre la que se fueron añadiendo posteriormente distintos cuerpos. Como fortaleza, muestra distintos sistemas defensivos propios de la arquitectura militar medieval, como son la antemuralla que cierra su escalera de acceso y la puerta en codo, que dificultaría un ataque frontal. En el patio más bajo, al que se accede por una galería de arcos, se encontraba los aposentos del Maestre, bajo los cuales hay un gran aljibe que almacenaba las aguas que recogía de todo el castillo. En un nivel intermedio hay otras dependencias, posiblemente las zonas destinadas a los Alcaides y guarnición de la fortaleza; y en un cuerpo aparte se encontraba el archivo, para evitar que pudieran afectarle algún incendio. A esta estancia se accedía por una escalera de caracol, y guardaba toda la documentación de la administración de las encomiendas en ochenta cajones.
El Campo de los Mártires, se conoce así lo que era cementerio de la Orden. Recibe este nombre a raíz del traslado de los restos de frailes y caballeros calatravos muertos en la defensa de la fortaleza de Calatrava la Vieja frente a los musulmanes. Tenía una galería con arcos rodeando todo el recinto, en cuyo interior estaban las sepulturas de algunos personajes ilustres. Toda esta zona quedaba separada mediante una verja de hierro.

De octubre a marzo: de martes a viernes de 11 a 14 y de 16:00 a 18h. Sábados de 10 a 14 y de 16 a 18h. Domingos de 10 a 18h.
De abril a septiembre: de martes a viernes de 11 a 14 y 17:30 a 20h. Sábado y domingo de 10 a 14 y de 17:30 a 20:30 horas.

Castillo de Doña Berenguela, el castillo de la Reina de Castilla

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños de CalatravaEl castillo de Bolaños fue construido probablemente entre los siglos XII y XIII. Las primeras noticias que hacen referencia a este castillo datan del año 1229. Doña Berenguela, madre de Fernando III el Santo, donó el castillo a la Orden de Calatrava, y Alfonso X el sabio corroboró esta donación posteriormente. La historia de este castillo está estrechamente ligada a la de la Orden de Calatrava. Fue sede de esta Orden, y su función era la defensa de la villa de los contínuos ataques de los musulmanes. Permaneció en manos de la Orden hasta el año 1544, fecha en que fue abandonado.

El castillo es de planta rectangular y estaba rodeado por un foso y una muralla, que en la actualidad ha desaparecido. Tiene dos torres, la del Homenaje y la llamada torre Prieta, y sus muros, al igual que la torre del Homenaje, están rematados por almenas. 
Uno de los aspectos más significativos del edificio es la torre del homenaje, situada en uno de los ángulos del recinto, y compuesta por cinco pisos. La planta inferior es la mazmorra. La terraza está rematada en almenas piramidales. En sus muros se abren vanos de reciente fabricación pero se ha conservado su forma original.
La torre Prieta es una inmensa mole de piedra de forma rectangular, desmochada, sin almenado, y en la que apenas pueden apreciarse vanos o elementos decorativos. Está compuesta por tres pisos y sus dimensiones son mayores que las de la torre del Homenaje. Al primer piso se accede por del patio, y al tejado a través del adarve.

En la actualidad el castillo puede visitarse exteriormente, aunque en breve se podrá disfrutar también de su interior tras las obras de acondicionamiento.

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Vïa Turismo de Castilla-La Mancha, castillosnet.org, wikipedia.org

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