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Toledo, ciudad imperial

A orillas del río Tajo y situada a 529 metros de altitud sobre el nivel del mar, en plena meseta castellana y a tan sólo 71 kilómetros de Madrid, la capital de Castilla-La Mancha es uno de los principales conjuntos monumentales de España. Ello le valió para que en 1986 la UNESCO declarase a Toledo Conjunto Histórico Patrimonio de la Humanidad, reconociendo de esta manera el extraordinario legado artístico y monumental que posee la ciudad.

Este valioso patrimonio salpica todos los rincones de la capital castellano manchega y es fruto de las distintas culturas que a lo largo de los siglos han pasado por la ciudad. De hecho, Toledo es conocida como la “Ciudad de las Tres Culturas”, ya que durante tanto tiempo ha acogido las tres grandes religiones monoteístas, la judía, la árabe y la cristiana, convirtiéndose en ejemplo universal de convivencia y de tolerancia entre pueblos y religiones –aunque algunos de sus períodos históricos no han estado exentos de conflictos-. Todas y cada una de estas culturas y los muchos pueblos que han habitado la ciudad han dejado su huella en ella, legando un patrimonio inigualable que ha sobrevivido al paso del tiempo.

A continuación os dejamos un breve vídeo que hemos encontrado en YouTube que muestra la Ciudad de Toledo, su gente, sus calles… En definitiva, el encanto que caracteriza a la Ciudad Imperial.

Esta enorme riqueza cultural hace de Toledo una ciudad de gran interés turístico, con más de un centenar de monumentos –todos los estilos arquitectónicos están representados-, que se hacen especialmente presentes en su magnífico casco antiguo, el mayor de España. Levantado sobre un escarpado peñón, el centro histórico de la capital castellano manchega se asemeja a un inmenso museo en el cual se pueden contemplar numerosos y notables edificios y monumentos convertidos en un muestrario no sólo de las diferentes culturas que han pasado por la ciudad, sino también por España.

Calle de ToledoSin embargo, lejos de conformarse con este espectacular patrimonio y estancarse en el pasado, la acogedora capital toledana ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, conjugando a la perfección tradición y modernidad. De esta manera, se ha convertido en una ciudad dinámica, cosmopolita y llena de vida que, orgullosa de su historia y sin renunciar a sus raíces, mira el futuro con optimismo con el objetivo de seguir siendo un referente entre las ciudades con mayor atractivo y más interesante de España.

Con más de 2.000 años a sus espaldas –los primeros indicios hablan ya de Toletum en el siglo IV a.C.-, Toledo ha sido a lo largo de los siglos ciudad celtíbera, urbe romana (Toletum), capital de la España visigoda, ciudad musulmana (Toleitola) y foco de rebelión frente al califato de Córdoba, centro intelectual y cultural europeo y sede de la importante Escuela de Traductores en los siglos XII y XIII, cuna del mudéjar, capital imperial con Carlos I y sede primada española, entre otros acontecimientos históricos. Todas y cada una de estas épocas ha dejado su impronta en la ciudad –y no sólo a nivel cultural o artístico, sino también gastronómico, social, económico…-, conformando así un magnífico mosaico de culturas que convierten Toledo en una extraordinaria ciudad-museo, llena de vida.

Toledo, ciudad imperial

La capital toledana vivió momentos de esplendor en los siglos XII y XIII, pero fue en el XVI cuando la ciudad llegó a su clímax –incluso después del traslado de la capitalidad a Madrid (1561)-, coincidiendo con el reinado del emperador Carlos I. En aquella época, vivían en Toledo cerca de 70.000 habitantes, cifra a la que no se ha vuelto a acercar hasta finales del siglo XX. Después de perder la capitalidad, la Iglesia se convirtió en la única institución importante que quedó en la ciudad, por lo que llegó a ser considerada como “la segunda Roma”.

Es a partir de bien entrado el siglo XX cuando las autoridades toledanas empiezan a fomentar y a difundir el enorme y rico legado histórico de la ciudad y su impresionante patrimonio cultural y artístico. Ello ha llevado a Toledo a obtener un cada vez mayor prestigio internacional, avalado por la importancia que supuso en 1986 la declaración de Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Son muy pocas las ciudades europeas que pueden presumir de tener un patrimonio cultural tan heterogéneo, plural y rico como Toledo.

De la época romana, se pueden contemplar su circo, su acueducto y otros restos importantes que datan de este período, como las monedas que se acuñaron en Toledo. También de este período data el Puente de Alcántara, aunque su aspecto actual se debe a reconstrucciones posteriores.

Por otra parte, de la época visigoda, en la que los reyes godos instalaron su corte en la ciudad y la convirtieron en capital de España, destacan especialmente el Castillo Medieval de San Servando y lienzos de muralla de la época.

En cuanto al período de dominio musulmán, los monumentos más señalados son la Mezquita del Cristo de la Luz, que data del siglo X y que se conserva intacta, la Mezquita de Tornerías (segunda mitad del XI) y la Puerta Vieja de Bisagra, conocida también como Puerta de Alfonso VI y que es la única que se mantiene de la antigua muralla árabe. Por su parte, se pueden visitar también los baños árabes, la Puerta de Alcántara y las iglesias que frecuentaban en aquella época los mozárabes –cristianos que vivían en territorio musulmán-, como la Iglesia de Santa Eulalia y la Iglesia de San Sebastián. Además, la ciudad conserva también varios palacios árabes.

De extraordinarios se pueden calificar los monumentos y restos que acoge Toledo y que se remontan a la época de la Reconquista. Especialmente destacado es el estilo mudéjar –creado por los musulmanes que se quedaron tras la reconquista cristiana-, que se puede apreciar en las Iglesias de Santiago del Arrabal, de San Miguel, la de San Vicente, en la Ermita del Cristo de la Vega o en la Puerta del Sol. También de notable excelencia son el Taller del Moro, un palacio del siglo XIV que alberga un museo de arte y artesanía mudéjar de los siglos XIV y XV, y el Convento de Santa Úrsula (XIV).

También en estilo mudéjar, merecen una visita las dos únicas sinagogas que se conservan en la ciudad –de las más de una decena que existe constancia fehaciente que existieron-. Una de ellas es la Sinagoga de Santa María la Blanca o Mayor, cuya construcción data de finales del siglo XII y principios del XIII bajo el reinado de Alfonso VIII. El otro templo judío que se conserva es la Sinagoga de Samuel Leví -o del Tránsito-, que el personaje del mismo nombre, poderoso tesorero del rey Pedro I, mandó construir en 1366, en su interior acoge el Museo Sefardí, donde se muestra el marco histórico y geográfico del pueblo sefardí con la exposición de manuscritos, lápidas, objetos sagrados…

Por otra parte, también son destacables las Iglesias de San Román, construida en 1221 y que acoge en su interior el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda, y la de Santo Tomé, obra de mampostería que junto con su torre mudéjar ofrece al visitante la posibilidad de contemplar la obra maestra de El Greco: “El entierro del Conde de Orgaz”.

Mención especial merece uno de los mayores tesoros de Toledo: su magnífica Catedral, de obligada parada. De estilo gótico –aunque con la presencia también de los estilos barroco y neoclásico-, se empezó a construir en 1226, aunque la estructura fundamental del templo, en el que fueron proclamados sucesores al trono Juana la Loca y Felipe el Hermoso, no terminó hasta 1493. Sus líneas robustas, sus elementos decorativos y la distribución de su planta y su estructura cúbica, convierten la Catedral toledana en uno de los monumentos más destacados del gótico en España. Además de su estructura, acoge también numerosas joyas en su interior. En este sentido, su sacristía alberga pinturas de El Greco, Goya, Tiziano y Caravaggio entre otros artistas.

Del siglo XV data el Monasterio de San Juan de los Reyes, de estilo gótico isabelino y que fue mandado construir por los Reyes Católicos para conmemorar la victoria en la Batalla de Toro (1476). Otro Monasterio importante es el de Santa Clara, fechado entre los siglos XIV y XVI. También de finales del XV y principios del XVI es el Hospital de Santa Cruz, una verdadera joya artística que actualmente ha sido convertido en un museo de bellas artes, artes decorativas y arqueología.

Alcázar de ToledoPor su parte, de estilo renacentista se pueden visitar el Convento de San Antonio, el Hospital de Tavera o el Monasterio de Santo Domingo El Antiguo. La Puerta de Bisagra, un gran arco de entrada a la ciudad histórica flanqueado por robustos torreones, también corresponde a este estilo, mientras que en estilo barroco se puede visitar la Iglesia de San Juan de los Jesuitas, donde desde sus torres se contemplan impresionantes vistas de la ciudad.

Además, uno de los mayores legados que acoge Toledo son las obras de El Greco. Sus magníficos cuadros, sobre todo de su último período, se pueden admirar en numerosos edificios de la ciudad como en la Casa Museo de El Greco, reconstruida a semejanza de los inmuebles típicos del Toledo del siglo XVI.

Tras el Arco de la Sangre, donde estaba la posada que Miguel de Cervantes cita en El Quijote, se encuentra uno de los monumentos más emblemáticos de Toledo: el Alcázar, que se alza sobre el cerro más alto de la ciudad. Fueron los romanos los que en el siglo III levantaron una construcción que a lo largo de los siglos ha sufrido múltiples reconstrucciones -lo que explica las enormes diferencias de estilo y época en sus históricas fachadas- y que además de a los romanos también ha servido de fortaleza a los visigodos, a los árabes y a los cristianos. El Alcázar, que a lo largo de su historia ha sufrido varios devastadores incendios y que fue reconstruido por última vez tras la Guerra Civil, acoge en la actualidad la Biblioteca Regional y parte del Museo del Ejército.

Por otra parte, también son numerosos los museos que se pueden encontrar en la ciudad, como el Museo de Arte Contemporáneo, instalado en la Casa de las Cadenas (XVI) o el Museo de Victorio Macho. También resulta interesante una visita a la estación de tren, que se encuentra en uno de los edificios más representativos del estilo neo-mudéjar.

Además de visitar y contemplar estos magníficos edificios y obras, el visitante que se acerca a Toledo no debe tampoco dejar escapar la oportunidad, mientras pasea por su magnífico casco antiguo –imprescindible recorrer sus laberínticas calles, plazas y callejuelas-, de contemplar los numerosos ejemplos que encontrará a su paso de artesanía toledana, de larga tradición histórica, y que incluye como elemento más emblemático la espadería. Y es que las armas blancas elaboradas en la ciudad -cuchillos, espadas, floretes, estoques, puñales…- tienen una fama universal que se remonta a lo largo de los siglos. Además, la artesanía toledana incluye también la forja, los damasquinados –arte decorativo en metales como el bronce, hierro, acero o cobre-, bordados, cerámica, vidrio, madera, cuero, piel…

La mejor forma de visitar Toledo es dejando el coche fuera del recinto amurallado de la ciudad y paseando con tranquilidad por sus calles. La mejor opción es acceder al casco antiguo a través de la Puerta de Bisagra. Cerca de esta entrada se encuentra la Oficina de Información y Turismo, donde nos informarán sobre los principales monumentos que podemos visitar, y sus horarios de apertura, alojamientos, establecimientos de restauración, comercios. Es recomendable dedicar más de una jornada para descubrir Toledo. Además de contemplar su magnífico patrimonio, es conveniente también dedicar tiempo a pasear de forma tranquila y pausada entre las calles y plazas del casco antiguo para descubrir todos los rincones de la ciudad.

Por otra parte, si se puede elegir también es aconsejable visitar Toledo coincidiendo con alguna de las múltiples celebraciones festivas que tienen lugar a lo largo del año. Entre ellas, la fiesta con más renombre de Castilla-La Mancha: la procesión del Corpus Christi, declarada de Interés Turístico Internacional y que se celebra desde el siglo XIII, cada primer domingo de Junio. En estas fechas, la ciudad y sus calles lucen sus mejores galas, adornadas con banderas, guirnaldas, flores, mantones, tapices… Otra celebración importante en la ciudad es la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional.

Para finalizar, para todos los que améis Toledo como el equipo de www.estaencastillalamancha.com os dejamos una megafotografía de la Ciudad Imperial.

Toledo

Está hecha por José María Moreno Santiago. Una panorámica de 700 fotografías tomadas en 50 columnas y 14 filas. Todo lujo de detalles

 

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Vía wikipedia.org y turismocastillalamancha.com

HidalgoJaranatura

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